FEMINISMO CRETINO

El pasado 8 de Marzo asistimos a una nueva movilización de la izquierda radical que ha utilizado el “Día de la Mujer” para tomar las calles.

La estrategia no es nueva. Y responde a un esquema simplista, que consiste en identificar al mal con el otro (Hombre = violencia / Macho = opresión) y en posicionarse frente a ese otro (que es el “mal”) para legitimar como “bueno” el discurso propio.

Esa dualidad – tan vieja en la política como la humanidad misma – responde a una visión unidimensional de la realidad que simplifica los fenómenos sociales, en una clara muestra de cretinismo y totalitarismo político.

Como podemos observar a diario, la praxis política se caracteriza por el antagonismo y por la controversia; y donde hay antagonismo y controversia surgen enfrentamientos políticos y personales.

Calificar al feminismo radical como cretino no implica insultar a las feministas porque – y véase la diferencia – si llama “cretina” a una persona, lógicamente la estaríamos ofendiendo; pero cuando calificamos de cretina una tendencia (feminismo radical), o a una ideología (ideología de género), o a un partido político, simplemente estamos calificando estúpida o necia esa tendencia, ideología o a ese partido político. Incluso Karl Marx – fundador del materialismo dialéctico – usaba constantemente el concepto “cretinismo parlamentario” para referirse a quienes hacían del parlamento el centro de la política. (véase el “18 de Brumario de Luis Bonaparte”, donde dice: “Hay que estar verdaderamente muy afectado por esta enfermedad tan particular que desde 1848 golpea a todo el continente, es decir, el cretinismo parlamentario, que relega a un mundo imaginario a aquellos que la sufren y les quita toda inteligencia, todo recuerdo, toda comprensión del rudo mundo exterior”.

Siguiendo con este análisis, Vladimir Illich Ulianov, más conocido como Lenin, calificó de cretinos a esos izquierdistas que, para no legitimar al orden burgués, no aceptaban sufragar en las elecciones parlamentarias de los países de Europa. (véase “El izquierdismo, enfermedad infantil de  comunismo”)

Por tanto, en términos políticos, el concepto de cretinismo se ha convertido en una metáfora que designa a aquellos que se niegan a aprender de la praxis y que hacen todo lo contrario al sentido común, creyendo en fantasías, mitos o relatos emocionales, o que asumen posturas ideológicas carentes de madurez y reflexión.

Cretinismo político es romper con la tradición cultural judeo cristiana de Europa, para reemplazarla por un multiculturalismo suicida, abriendo las fronteras al islam.

Cretinismo político es creer en el “buenismo” de las mujeres y en la “maldad” de los hombres, como ha sentenciado la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, al afirmar que “la violencia está ¿incardinada? en el ADN de la masculinidad”

CARMENA

Manuela Carmena, alcaldesa de la Villa de Madrid


Cretinismo político es oponer las manifestaciones de calle como alternativa a un gobierno legítimo, o confundir las justas reivindicaciones salariales, laborales o sociales de las mujeres con la tendencia lésbica de una minoría que pretende imponer sus valores a toda la sociedad.

Cretinismo político es negar que millones de mujeres defiendan la vida humana desde su concepción, o que muchas ciudadanas se opongan al divorcio, o que millones de féminas hayan constituido familias junto a sus compañeros sentimentales, o creer que a alguien (que no sea el propio afectado) le interesa con quien se acuesta cada una, o que hace o deja de hacer en la cama.

Cretinismo político es sostener el discurso políticamente correcto, prohibiendo la participación de determinadas mujeres políticas en campañas de concienciación (como ha hecho el Ayuntamiento de Madrid respecto a la Presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, a quien ha vetado en la campaña contra la violencia machista que se había previsto realizar en contenedores), o exigir que se prohíban las “azafatas” en eventos deportivos, mientras se promueve que mujeres desnudas con su período menstrual ofendan al catolicismo y a los creyentes en la vía pública.

Cretinismo político es lo sostenido por la investigadora y educadora Yera Moreno y por la profesora de la Facultad de Educación de la UCM Melani Penna, en la “REVISTA TE”, del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), donde se publica un decálogo feminista de 19 puntos, que creemos conveniente analizar, citando algunos de sus párrafos y reflexionando sobre los mismos.

En el informe, titulado “Breve decálogo de ideas para una escuela feminista” se plantea lo siguiente: “Dice Bell Hooks, una autora querida y maestra feminista…al hablar de sexismo y de opresión señala, radicalmente, a esas estructuras sociales patriarcales que nos atraviesan a todas, a todos, a todes, con las que hemos aprendido y en las que hemos sido socializadas. Nadie está a salvo de ellas, y esos prejuicios sexistas … la escuela es una institución atravesada por el sexismo, al igual que por el racismo, el clasismo, y un largo etcétera plagado de “ismos”. “creemos en el potencial revolucionario de la escuela, en su poder de transformación y subversión. En unas pedagogías radicales, feministas, queer, que vuelvan la escuela un lugar extraño, alejado de la normalidad en la que está inmersa…” Curiosa descripción de la educación como fuente de males sociales y de la necesidad de convertir a la escuela en instrumento de subversión cultural.

Pero vayamos a algunas de las medidas propuestas en el “decálogo”…

  • Las autoras proponen “Formar al profesorado de los centros en feminismo.”, “Emplear en el centro por el conjunto del profesorado un lenguaje no machista, usando el femenino para hablar o el género neutro con la “e”, por ejemplo, “todes”. A partir de esto quizás deberíamos hablar de feministas idiotas, de feministos idiotos o de homosexuales idiotes, todo lo cual sería admisible en la educación que propone CCOO en esta publicación

  • Impulsan “… Incluir, al menos, la misma cantidad de libros escritos por mujeres que por hombres en el currículum de Lengua y Literatura..” .. “Incluir, al menos, la misma cantid de mujeres filósofas que de hombres filósofos en el temario de Historia de la Filosofía”. Y todo ello sin importar que, en muchos ámbitos sociales y laborales (como la educación, la sanidad, la justicia) ya trabajan muchas más mujeres que hombres. Si todo se circunscribiera a la igualdad, ¿No debería el Estado nacional y las autonomías, despedir a todas las mujeres que exceden la paridad en perjuicio de los hombres? ¿Habría que impulsar el cambio de “género” de las maestras – proporción de 3 a 1 respecto a los hombres – para tener más maestros? ¿Habría que vetar el ingreso de más “estudiantes” a las universidades porque, desde hace años, son muchas más las mujeres que acceden a la educación superior que los hombres?

  • Como muestra adicional de cretinismo político y de totalitarismo comunista (no olvidemos que la ideología de género es el nuevo marxismo que ha reemplazado la “lucha de clases” por la “lucha de géneros”) proponen eliminar libros escritos por autores machistas y misóginos…Y agregan … “ejemplos de libros y/o autores machistas a eliminar de los temarios: Pablo Neruda (Veinte poemas de amor y una canción desesperada), Arturo Pérez Reverte y Javier Marías (cualquiera de sus libros).” Y esto nos muestra la peor faceta de las dictaduras: aquella que comienza por suprimir la literatura que considera perjudicial o contraria al espíritu de la Nación, o contraria al Estado, o contraria a la lucha de clases, o contraria al proletariado, o contraria a la visión que del feminismo tiene la izquierda para, en una etapa posterior, proceder a la supresión, eliminación o sojuzgamiento del disidente. Y si no, que se lo pregunten a los judíos bajo el nazismo, a los más de 100 millones de muertos por el comunismo, o a las mujeres mutiladas sexualmente en países islámicos o que fueron violadas por musulmanes en países occidentales, hechos éstos últimos silenciados por los medios de comunicación hegemónicos, medios todos ellos en manos de la extrema izquierda.

Quema de libros

Nazis quemando libros de autores judíos, marxistas, liberales y otros





  • Por si fuera poco, las feministas de izquierda proponen “prohibir el fútbol en los patios de recreo. Hagamos del patio un espacio amigable” …. ”¿Por qué pistas de fútbol y no pistas de baile?” , se preguntan. Esta repugnante propuesta coincide con una de las primeras medidas que el Estado Islámico ha adoptado en los territorios sometidos a su control, no sea que las niñas vean las “piernas” de los niños, o que los niños vean las pantorrillas desnudas de las niñas. Quizás podrían proponer – como el ISIS – imponer una condena a 80 latigazos para aquellas personas que sean vistas con equipaciones de fútbol en que luzcan las marcas Adidas o Nike.

  • Continuando con los despropósitos feministas radicales, las ponentes en la revista de CCOO proponen “eliminar la asignatura de Religión católica, porque una escuela feminista es una escuela, necesariamente, laica.” Quizás deberían estudiar – y salir así de su analfabetismo funcional – el artículo 16 de la Constitución Nacional, que reza: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. 1) Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. 2) Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”



  • Y, entre otras lindezas, proponen “Cambiar el currículum de Historia, que ha de contar la historia de las mujeres y los colectivos minorizados. ¿Dónde están esas otras historias que no nos cuentan?, se preguntan. Y sobre este punto, quizás, tengan algo de razón, pues, ¿cuándo se hablará, en las escuelas, de los crímenes cometidos por las checas durante la II República? ¿Cuándo se abordará en las instituciones educativas un estudio comparado de las religiones, y de su ética, que desnude la verdadera naturaleza del islam? ¿Cuándo se hablará con claridad de las mentiras de la convivencia pacífica de tres culturas y de la opresión a la que, durante 800 años, sometieron los musulmanes a los habitantes de la península ibérica? ¿O cuando abordaremos los crímenes del comunismo en el gulag soviético? ¿O la masacre de civiles cometida en Paracuellos de Jarama, por orden del comunista Santiago Carrillo? ¿Y por qué no hablar del martirologio de cristianos en la historia, o en tierras musulmanas? ¿O del genocidio de los yazidíes por parte del Estado Islámico? ¿O la historia de los campos de concentración para homosexuales creados por el Che Guevara?

  • Como nada se salva de la crítica ¿feminista?, la publicación de CCOO propone “prohibir las canciones machistas en la banda musical del centro. Porque la misoginia, el sexismo y la homofobia son insultos, no deben tener presencia en nuestros centros.” Tal vez podrían comenzar prohibiendo la letra del himno de Comisiones Obreras, que reza: “Levanta, obrero de España, tu libertad próxima está; despierta, campesino bravo,los dos forjemos la unidad." Porque, ya se sabe, no hay nada como un obrera, una campesino o una himna progre, y porque vendría bien recordar que, en nuestras calles, en nuestras aulas y en nuestros espacios públicos no debería tener cabida un personaje como Margarita Nelken, señalada reiteradamente por el anarquista García Oliver como organizadora de ajustes de cuentas y paseos de opositores.

A la luz de lo acontecido en los últimos años, el feminismo radical condena al cristianismo católico, al que considera opresor, sexista, discriminador y totalitario, porque, ya se sabe, “el Papa no nos deja comernos las almejas”, o “menos rosarios y más bolas chinas” (como cantaban las feministas podemitas al irrumpir violentamente durante un oficio religioso en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid); y, en nombre del multiculturalismo, jamás critican al islam, ni se manifiestan “desnudas y/o con sangre íntima en sus vestimentas” ante mezquitas,  o templos de otras confesiones, ni condenan las afirmaciones públicas de “imanes” que enseñan como golpear a las mujeres sin dejar marcas, o las condenas aplicadas a mujeres iraníes por quitarse el velo islámico.

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Manifestantes irrumpiendo en el interior de la Capilla de la Universidad Complutense de Madrid, en el año 2011


En definitiva, este cretinismo político feminista pretende reemplazar la lucha de clases por la lucha de sexos, reemplazando al materialismo dialéctico por la ideología de género, y sustituyendo al liberalismo occidental y democrático por el multiculturalismo que abre las puertas al islam.

Otro ejemplo de la influencia de este feminismo cretino son las declaraciones del director y fundador de eldiario.es, Ignacio Escolar, en relación con el crimen (presuntamente cometido por Ana Julia Quezada, quien ya ha confesado su horrendo crimen) y que tuvo como víctima al pequeño Gabriel Cruz.

El periodista afirmó en “La Sexta” lo siguiente: "el discurso del odio" hacia la presunta asesina … "está azuzado por tres motivos: porque además de ser una presunta asesina, es una mujer, es una inmigrante y es negra".

En las redes sociales – y tras provocar una catarata de críticas y reacciones contrarias a aquellas declaraciones – afirmó:Estoy en contra de la cadena perpetua y a favor de los derechos humanos. Hasta los peores asesinos tienen derecho a un juicio justo y a la presunción de inocencia. Son mis valores y los defenderé cada día, aunque siga el linchamiento.”,

Sobre lo anterior, no podemos estar más de acuerdo.

Pero habría que preguntarle a este sujeto que piensa sobre Irma Grese, Ilse Koch, María Mandel o  Hermine Ryan-Braunsteiner (todas ellas mujeres, blancas, nazis y asesinas), o sobre las “rosas” de las Juventudes Unificadas Socialistas, condenadas por los crímenes cometidos en las checas  de Mendizabal 24, de la calle Rimundo Lulio, de Santa Isabel 46, del Convento de las Pastoras de Chamartín o de la calle Granda 4, que estaban bajo su control directo; o sobre Santiago Carrillo quien habría estrangulado a su primera mujer, llamada Asunción, enterrándola en el chalet de la Pasionaria, otra famosa criminal de izquierdas; o sobre los crímenes de los Jémeres Rojos, quienes arrancaban con tenazas las uñas o los pezones de las mujeres camboyanas, o sobre los asesinatos y torturas ordenados por Jiang Qing, viuda del jefe comunista Mao Tse-tung y otrora la mujer más poderosa y vilipendiada de China, o por las bombas colocadas,  en Argentina, por mujeres terroristas del ERP o de Montoneros.

Sin embargo, ni los analfabetos funcionales de izquierda, ni los cretinos políticos querrán hablar de los crímenes cometidos por sus camaradas, o de las debilidades ideológicas del feminismo radical, o de las trágicas consecuencias que, sobre nuestras sociedades, provoca la nefasta ideología de género, a saber: envejecimiento poblacional en la Europa Occidental, desarticulación de la familia como núcleo de convivencia social, genocidio de personas no natas, relativismo cultural rayano en el suicidio, imposición de una única concepción moral desde los “aparatos ideológicos del Estado”, en términos gramscianos, o invasión pacífica de nuestros países por masas de personas que sólo pretenden destruir nuestras sociedades, y nuestras libertades, imponiendo una cosmovisión religiosa totalitaria que controle nuestras vidas y dicte nuestras pautas de comportamiento, nuestras creencias, nuestras costumbres, nuestra vestimenta o aquello sobre lo que podemos hablar, sobre lo que podemos pensar o sobre lo que nos debemos manifestar.

Concluyendo este análisis diremos que este “nuevo feminismo cretino” no es otra cosa que una ideología totalitaria que pretende anular al individuo, arrebatando a la mujer su capacidad de discernimiento y su libertad de pensamiento; para reducirla a la condición de víctima y edificar, desde ese victimismo, un populismo demagógico totalitario.

Por tanto, todos, mujeres y hombres, deberíamos enfrentarnos a esa manipulación ideológica – impulsada por millonarias presentadoras del duopolio televisivo – denunciando ese proyecto liberticida que insulta la inteligencia de las mujeres y que muestra contradicciones que rayan en la miseria moral, como el caso de Irene Montero quien, por una parte, ha defendido a un delincuente condenado como Andrés Bódalo (condenado a tres años y medio de prisión por golpear con los puños y dar varias patadas al socialista Juan Ibarra y quien, años atrás, había sido condenado por agredir una mujer embarazada) y que, por otro lado, levanta la bandera de este feminismo radical, tan contrario a nuestras libertades.

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Diputados podemitas pidiendo la libertad del condenado Andrés Bódalo


Y porque creemos en la libertad e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres,en la meritocracia y en el valor del esfuerzo, y en la capacidad demostrada por nuestras abuelas, madres y esposas, denunciamos – y denunciaremos – ese feminismo cretino que anula la libertad y reduce a la mujer a una condición de víctima.

Construyamos cada día una sociedad mejor, sin discriminación, ni limitaciones por sexo, capacidad o religión, dignificando la individualidad de la persona humana y potenciando sus capacidades, pues ese será el camino a recorrer por los millones de mujeres y hombres que deseamos vivir en una sociedad mejor.

Y será el mejor homenaje a nuestros abuelos quienes, a temprana edad debieron vestir el uniforme de su patria para combatir en una guerra, y las mujeres que les apoyaron, codo com codo, en el cuidado de sus familias y de sus amigos; siempre dando ejemplos de sacrificio, trabajo, humildad y teórica,

Y, por qué no decirlo, muchos de nosotros admiramos a nuestras madres, por darnos la vida, por cuidarnos en la enfermedad, por velar por nuestro sueño, por educarnos en su lengua materna, por jugar con nosotros y por prepáranos para el futuro,

Mi madre no era feminista, fue una docente abnegada que trabajo desde los 17 años hasta su jubilación, y que a lo largo de décadas de trabajo sólo faltó 6 días por enfermas propia o ajena, y que tuvo un excelente compañero, mi padre, con quien compartió casi 50 años de matrimonio.

Pienso en ellos y en otras familias que conozco y no dejo de admirar a ese feminismo responsable, comprometido con el mejoramiento de su núcleo familiar y social, que cimentó una cultura del trabajo y del sacrificio para que sus hijos sean personas de bien.

Frente a ese feminismo cretino digamos BASTA y comencemos a vivir sin perjuicios, pero con Libertad, reduciendo el IRPF a las madres según el número de hijos que hubieran parido, o suprimiendo las autonomías y el ejército de empleados públicos designados a dedo, o eliminando todas las designaciones de cuota que no consideran la capacidad individual, o prohibiendo cualquier medio de comunicación que difunda mensajes islamistas o que acoja an su seno, como colaborador, a un pensador musulman, hoy detenido por la violación de tres jóvenes, en un país vecino.

Feliz día a los millones de mujeres estudiosas, a las mujeres jóvenes y a las ancianas, porque su luz nos guia cada día.

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